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manuela

Poemas

Dieta del cucurucho

Dieta del cucurucho Quisiera despertarme una mañana
y ver en la penumbra de mi cuarto
su imagen en mi cama dibujada,
sentir que yo no pueda moverme
estando por él aprisionada.
Quisiera despertarle con un beso
y acabar ese beso a media mañana.
Quisiera un desayuno sin prisas
de dulce carne amada, café y tostadas.
(o de carne amada, dulce, café y tostadas)
Quisiera de aperitivo
unos besos regados con vino de deseo.
Quisiera para comida algo con sus manos hecho,
acompañado, por supuesto, con más vino.
Quisiera para la siesta,
aturdida vagamente por el vino,
perder el pudor con él
y no dormir para nada.
Quisiera para merienda
sobras de mi desayuno.
Quisiera para la cena
regalarme yo entera,
lo que soy y lo que siento...
lo siento si se queda hambriento
darle un buen postre en el lecho.
Quisiera, si me permite,
cerrar los ojos y aprender su cuerpo,
primero con mis manos, después con mis besos.
Quisiera, si me deja, perderme en el encuentro,
y encontrarme por la mañana
con su imagen en la penumbra de mi cuarto dibujada.
.
Alucía
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Amarraditos

Amarraditos Vamos amarraditos los dos,
espumas y terciopelo
yo con mi recrujir
de almidón
y tú serio y altanero,
La gente nos mira
con envidia por la calle,
murmuran las vecinas,
los amigos y el alcalde.
Dicen
que no se estila ya más
ni mi peinetón, ni tu pasador...
Dicen
que no se estila ya más
ni mi medallón, ni tu cinturón;
Yo se que se estilan
mis ojazos y tu orgullo,
cuando vas de mi brazo,
con el sol y sin apuro.
Nos espera nuestro cochero
frente a la Iglesia Mayor
A trotecito lento
recorremos el paseo...
Tú saludas
tocando el ala de tu sombrero mejor
y yo agito con donaire mi pañuelo.
No se estila,
yo sé que no se estila
que te pongas para cenar,
jazmines en el ojal,
Desde luego
parece un juego,
pero no hay nada mejor
que ser un señor
de aquellos
que vieron mis abuelos.
No se estila...

A la pregunta "¿de dónde eres?"

A la pregunta "¿de dónde eres?" De donde las mujeres tienen los ojos negros,
el pelo azabache.
y por la noche al paseo
luciendo entre sus pechos
o enredadas en su pelo,
estrellas de mil jazmines
parejas de bellos nardos,
van perfumando al aire.
Y los hombres a su paso,
van persiguiendo la estela
que deja el aire de sus faldas
al moverlas sus caderas...
Por las mañanas al campo,
Olivares lo inundan
y viñas bien alineadas.
Campos de amapolas y mostazas
alegrándonos miradas.
Que es regalo de los dioses
Tanta hermosura a la vista.
Para coronar sus gentes
quiso el sol regalarles
la luz de su alegría
de sus penas hacen coplas
cantando por bulerías.
Esa es mi tierra,
Andalucía

Alucía

Credo

Credo Creo en ti Amor,
capaz de remover cielo y tierra
creo en ti Amor verdadero,
porque en ti he descubierto
que no eres el fin de mi camino,
no eres mi meta,
sino el origen de mi vida.
Creo en tus manos,
que calman los dolores de mi carne
en tus besos,
bálsamo de mis heridas
creo en tu cuerpo,
lugar de peregrinación
creo en tu mirada,
luz y guía de mi alma
creo en tu palabra,
sabia que me da fe y esperanza
creo en ti Amor,
que cada mañana iluminas mi día
creo en ti Amor,
que reconfortas mi lecho con tu calor
creo en ti Amor,
que dejas de ser ateo cuando a mi te entregas,
y rendido gritas
Ay Dios, ay Dios.
Alucía

De Gloria Fuertes

AUTOBIOGRAFÍA
Nací a muy temprana edad.
Dejé de ser analfabeta a los tres años,
virgen, a los dieciocho,
mártir, a los cincuenta.

Aprendí a montar en bicicleta,
cuando no me llegaban
los pies a los pedales,
a besar, cuando no me llegaban
los pechos a la boca.
Muy pronto conseguí la madurez.

En el colegio,
la primera en Urbanidad,
Historia Sagrada y Declamación.]
Ni Álgebra ni la sor Maripili me iban.
Me echaron.
Nací sin una peseta. Ahora,
después de cincuenta años de trabajar,
tengo dos.
Gloria Fuertes
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Otoño mágico

Otoño mágico Otoño mágico
A veces pasa...
se equivoca el calendario...
Cuando las hojas suaves se posan
cubriendo de ocres los campos,
vuelven las mansas lluvias
a saciar la tierra .

Un paseo de tu mano,
por caminos solitarios,
hace que en mi pensamiento
se tornen verdes los prados.

Una mirada serena
deposita la semilla.
Una tibia caricia
despierta tierra dormida.
Un beso suave, eterno
mansamente va cayendo.
Y sin querer evitarlo,
en tu bosque yo me pierdo,
otoñal se me presenta
y primaveral florece,
cuando en mí se vierte.

Búscame en los jazmines
y en el olor de los nardos,
que de estío son aromas,
en mi cuerpo asentados.

A veces pasa...
se equivoca el calendario.

En el otoño te vivo,
en aromas de estío me sientes,
en el invierno te espero...
y a mí primavera vuelves.

A veces pasa...
duelen los calendarios.
Alucía.

Relación epistolar II

Relación epistolar  II Respondiendo a la anterior
carta de doña Manuela,
no corta el mar, sino vuela,
Cayetano el solterón:
Señorita Manolita,
amor de mis entretelas,
que de toas las Manuelas
es usté la mas bonita,
la mejor, la más salá,
la alegría de mi vía.
Mientras su carta leía
con la alegría que da
que confirme lo que habemos
entre usté y un servidor
sentía como un ardor
que es bueno que sofoquemos.
Qué voy a decirle a usté
si ende que tenemos trato,
no he sacao los pies del plato
es mayormente por que,
como un fino caballero,
espero alguna señal.
Y la suya no está mal...
yo diría que me entero.
Yo también le he dao alguna
que usté habrá considerao
...algún achuchón le he dao
alguna noche sin luna
como varón bien viril.
Y yo con mi perspicacia
noté que le hacía gracia
ver mi... reflejo gentil.
Y por más que hubiera signos
de que usté a mí me gustaba,
por cómo se me abultaba,
siempre hemos estado dignos.
Ahora ya no puedo más.
Ahora yo ya me desato.
Manuela, si no te cato,
el corazón me hará ¡plas!
Te he de desatar los lazos,
las enaguas y las ligas,
todito porque me digas
lo mismo, pero en mis brazos.
He de besar donde pisas,
que ya encendida la llama
que se queme hasta la cama,
y que se queme sin prisas.
No sufra ya más vergüenza,
se le pasará el ser dama
cuando me quite el pijama
y entre mis brazos se venza.
De letras yo no soy hombre,
pero números sí sé,
ya verá los que le haré,
¡alguno pué que le asombre!
Escribiendo esta respuesta
me ha dado como un sofoco,
y ya no espero ni un poco,
me voy a entregarle esta
y a ponérsela en la mano.
Del pudor ya me despojo,
obre con ella a su antojo.
Uno que lo es,
Cayetano
Posdata: Es un disparate,
pero te retrataré
inclusive sin corsé,
si quieres que te retrate.
***Oz®
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Relación epistolar I

Relación epistolar I Carta de Doña Manolita (virtuosa dama solterona a sus 28 años, vendedora de telas) a Don Cayetano ( Caballero Fotógrafo del pueblo y sabio que se maniene soltero a los 35 años).
Estimado Don Cayetano:
Le escribo estas letras, a fin
de intentar calmar su temores
acerca de mi "supuesta enfermedad".
No debe usted preocuparse
querido Don Cayetano,
de mis sofocos, y mis temblores
Ay Don Cayetano !
cómo no voy a temblar y sonrojar
si cuando estoy a su lado
se me encienden las carnes
si me tiemblan las piernas...
Ay Don Cayetano!
Lo que yo daría
por que me tratase usted,
no como dama, sí como hembra.
Ay Don Cayetano!
la ilusión que a mí me haría
que usted me retratase en sepia,
como a esas hembras de las fotografías
en vez de colocar las puntillas
que a mi barbilla llegan,
halagando la tela que las siguiera..
desatasen sus manos
habilidosas los lazos que
a mi cuerpo, ciñen las ropas.
Ay Don Cayetano!
lo que yo daría
que soltase mi pelo,
que sacase mis pechos de los ropajes
que alzase mi falda
que abriese mis piernas
y así, medio desnuda
despeinada..
Ay Don Cayetano!
me retratara.
Ser para usted una hembra,
no una dama y sentir
que mis carnes se despertaran.
Ay Don Cayetano!
qué ilusión me haría
yo sumisa en el lecho
me entregaría,
que a su boca fueran
mis pechos néctar
asideros mis nalgas
para sus manos
y mis partes pudendas
fueran el coño
Ay Don Cayetano!
donde usted hallase
la senda a seguir
al acostarse.
Ay Don Cayetano!
lo que yo daría
por sentir en mis nalgas
de madrugada enhiesto eso,
que las damas dan en llamar
aquello con que cumplen,
su débito conyugal.
Ay Don Cayetano!
y como la hembra de la postal
aferrarme a su verga
Ay Don Cayetano!
y por fin, descansar.
Alucía
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