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manuela

Placeres personales

Placeres personales Ya son las siete, hasta las diez no lo podré coger, con las ganas que tengo yo de seguir con él. Es que además, no sé lo que me pasa pero no me cansa. Siempre me sorprende y me deja con ganas de más y más y más. Pero el caso es que me sacia, me relaja, la verdad es que ahí está la diferencia, este que tengo ahora es bueno. Me deja hecha un manojo de nervios y me engancha y no quiero que nunca se acabe, pero necesito llegar al final.
Donde más lo disfruto es en la cama, pero tampoco están mal el sofá y la playita, aun así donde se ponga una buena cama ...que se quite todo lo demás.
Yo no sé cómo hay gente que puede hacerlo en el metro, o en el tren o en el bus. Bueno, de todo tiene que haber. Quizás es que yo soy distraida y si estoy atenta a la parada no me concentro ¿y si me paso de estación, eh?.
Además, que para disfrutarlo necesito estar tranquila ¿y lo relajadita que me duermo yo después? por dios, eso no se paga con dinero.
La verdad es que hay algunos que tiene buena fama pero a mi me aburren horrores y otros que son desconocidos que me apasionan. Lo más divertido es que a Oz no le importa y además me anima y me aconseja alguno de ellos, a veces con más de uno, o sea dos. Porque eso de que Oz me anime ayuda y mucho.
Ahora que lo pienso últimamente también disfruto mucho en Internet, la verdad es que me dan ganas de llevármelos a la cama y disfrutar allí tumbadaza de ellos, que eso de la silla a veces cansa, pero bueno, a todo se amolda una. Con los de Internet Oz también me ayuda, no crean, me dice mira este, prueba el otro no te pierdas esto o lo otro. El caso es que cada vez me gusta más y les dedico más tiempo.
Pero para por las noches sigo prefiriendo los de fuera de la red, lo de toda la vida, vamos.Además una tiene sus perversiones, como disfrazarlos con papel de periódico o de revista de colorín o marcarlos, para saber por dónde voy y no perderme.
La lectura, es un momento muy íntimo, un momento de comunión entre el autor y el lector. Si el autor es bueno en el uso de la gramática y manejando la imaginación resulta que nos secuestra y nos transporta al mundo que nos narra.
Eso pasa con los buenos claro, los malos escritores son como los malos amantes, que cansan, y una no deja de pensar: joder que se acabe pronto este polvo, que aburre.
Por contra, cuando una se topa con un escritor que sabe enamorar se agarra al miembro, digo al libro, y desea que llegue ese momento de intimidad en el que a través de la lectura se mezclará con él, o ella, que en esto de la lectura da lo mismo macho que hembra si el texto merece la pena.
Pese a que no leo libros en la pantalla del pc sí que disfruto con cada uno de los artículos que mis queridos amigos y amigas blogeras escriben cada día enamorándome, enfadándome o haciéndome llorar.
Ahora estoy acabando, en la cama, con uno de Lorenzo Silva, se lo recomiendo a todos los lectores, cualquiera de los de la pareja Bevilaqua y Chamorro. Y no se dejen escapar a Montálbano, creación del italiano Andrea Camilleri.
En fin, lo dicho, a leer y gozar, que son dos días.
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8 comentarios

RUFUS -

yo tambien soy un intelectual

Oz -

Qué bonito y qué espiritual. Ah, qué mujer...
Yo tengo un libro sobre la cisterna del váter.

Manuela -

Candyyyy, qué bueno que viniste!
Querida Tautina, eso depende el amante ¿no?

Tautina -

Pues yo me lo vi venir por la foto, que te delató. De todas formas yo es que esto de comparar la lectura con el sexo… pos no sé, a mi casi que me gusta más leer, claro que todo depende de lo que se lea no? ;-)

(¯`¤GRECIA¤´¯) -

ahhhhh!!! me engañaste!!! ya estaba teniendo malos pensamientos!! jajaja

Hermione -

A mí lo que más me engancha de la lectura son las historias, no tanto las formas, aunque reconozco que exijo un mínimo (muy mínimo, sí).
O quizá, las formas que me enganchan no son las más reconocidas.
Los múltiples formatos de rimas me parecen forzados, fuera de lugar hoy día si no es tono de broma (como si te pones a hablar en sefardí para un cortejo guasón).
Los interminables adornos sin contenido, me aburren, me repelen.
Me gusta la forma que adopta la letra de una canción en idioma extranjero, traducida a diccionario al idioma que manejo mejor.
Leo en la cama, en la silla, en el váter, en el ordenador...

Trhyss -

Confieso que tengo dos libros nuevos aún a medias...últimamente solo me dá por releer los ya leídos,no sé si será síntoma de algo raroraroraro, pero ahora releo "Trastevere"de Filizzola y Sessa, de modo que retomaré la lectura de una novela sobre Adriano de Marguerit Yourcenar bastante interesante que dejé a las pocas páginas de empezar por que me pareció algo siesa... en fín ya te contaré,para la cama cierto es , mejor un libro y chocolate que un amante torpe

Cide -

No sabes cómo me identifico con lo que cuentas en este artículo.

Lo único es que yo me tiro casi siempre hacia los clásicos. Ahora estoy con Dostoievski (Los Hermanos Karamazov). Leer es vivir. ¡Cuántos países en distintas épocas habremos conocido los que compartimos esta íntima afición!. Yo voy a París y me importa un pito la Torre Eiffel, yo lo que quiero es ver el París de Rayuela, los cafés de Hemingway, la tapia de los Carmelitas Descalzos donde se batía en duelo Dartagnan... Lo mismo me pasa en Londres con el Big Ben, que por mí se lo puede meter donde quiera el príncipe Carlos mismamente. Yo quiero ver la estatua de Nelson y darle recuerdos de Gabriel de Araceli, visitar las calles que recorrió Serlock Holmes, las de Dickens,...

Incluso en mi ciudad. Zaragoza. Yo creo ver a los heróicos defensores de los sitios tal y como los describió Galdós, o busco en los bares a ése que dijo que se cagaba en la mar serena y que lo retrató Bryce Echenique,...

En fin, que me alargo sin necesidad. Gracias por el artículo.
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